Barrios: Villa Crespo


Villa Crespo, el barrio que se convirtió en polo textil y gastronómico

POR ROMINA SMITH

Es porque creció la cantidad de outlets y restaurantes. Atraen tanto a turistas como a porteños y los alquileres ya cuestan lo mismo que en zonas de Recoleta.
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18/02/13
Nació como un barrio de casas bajas y talleres mecánicos. Y se mantuvo así hasta no hace mucho. Algo de eso todavía está en el aire, pero la postal ya no es la misma: en los últimos años, Villa Crespo cambió de cara y ahora es un polo textil y gastronómico que compite de igual a igual con los circuitos más clásicos de la Ciudad. En pleno auge, hay locales que ya se cotizan casi al mismo precio que, por ejemplo, los que están en Recoleta. Sin embargo, la transformación divide a los vecinos: por un lado están los que apoyan que haya más movimiento, incluso con más presencia policial. Pero también están los que demandan más infraestructura y seguridad por la noche.
“La zona de outlets tiene hoy 172 locales comerciales, de los cuales 153 se encuentran ocupados y 19 disponibles en alquiler”, explica un informe de la consultora inmobiliaria corporativa Colliers International. El estudio tomó como eje el polo que abarca las calles Aguirre y Gurruchaga, y también las manzanas que fueron sumándose en los últimos meses, en Loyola y Serrano. Esa expansión ya se ve en otro fenómeno paralelo: atentos a la demanda, cada vez son más las viviendas que pasan a convertirse en locales de indumentaria.
El rubro textil (más accesorios) es hoy el que trabaja el 90 % de los comercios (salvo en cuadras puntuales de Aguirre, donde hay un poco más de variedad). Y es la clave para convertir a esas manzanas en un polo que concentra las primeras marcas de ropa y que atrae tanto a turistas como a porteños. Para el arquitecto José Rozados, de la consultora Reporte Inmobiliario, la explosión de Villa Crespo como polo textil se fue dando de a poco, de manera espontánea. “Primero aparecieron unos pocos locales, y se fueron sumando otros más, como ocurrió en Warnes en su momento. La zona está revalorizada, el habitante de Buenos Aires ya sabe que ahí va a encontrar ropa de marca. La transformación fuerte se empezó a dar en los últimos seis años pero ahora está cada vez más afianzado. Y los propietarios y vecinos se están beneficiando: era una zona residencial que se transformó en un lugar comercial”.
En medio de ese movimiento, los precios de alquiler acompañan y crecen. Según el informe de Colliers, el precio locativo promedio de la zona de outlets está hoy en US$ 38,9/m2. “Ese valor está dentro del rango de los principales corredores comerciales de la Ciudad.
Aguirre y Gurruchaga son las más caras ”, detalla el relevamiento. Esos precios están por debajo de esquinas emblemáticas, como Santa Fe y Callao, o Cabildo y Juramento (donde el precio llega a US$ 60/m2) pero está muy cerca de Santa Fe y Pueyrredón, en pleno Recoleta, donde el m2 se cotiza en promedio en US$ 41,4. Para Rozados, una de las ventajas de Villa Crespo es que tiene mucho lugar para estacionar.
“Es algo que suma, el que va a comprar sabe que tiene esa comodidad, además todavía son manzanas de viviendas bajas, no están construyendo edificios”, explicó.
El día a día de la zona muestra mucho movimiento. Gente en las veredas con bolsas y una gran cantidad de autos que ocupan los lugares para estacionar. Los que más sienten el impacto de los cambios son los vecinos que están desde antes de la explosión del polo textil. “El barrio se volvió más seguro durante el día porque hay más policía. Pero a la noche es desolado como cuando era una zona residencial”, dice Sol Alfaro, que hace ocho años vive en Gurruchaga y Castillo, y agrega: “El único problema son los continuos cortes de luz. Los negocios tienen muchos aires acondicionados y los transformadores no son buenos”.
A partir del aumento de la cantidad de outlets también creció la oferta gastronómica. En la actualidad hay más de 130 propuestas. Incluso muchos locales que aparecieron para recibir emprendimientos textiles derivaron en restaurantes o cafés. De impronta moderna, muchos se destacan por sus ambientes de vanguardia, comidas naturistas y hasta restaurantes a puertas cerradas como Paladar Buenos Aires (sobre Camargo), otro fenómeno que crece ofreciendo intimidad.
“Antes, este barrio era muy desolado y ahora es uno de los más concurridos. Fue una buena iniciativa la de destinar la zona para el comercio. Eso es positivo para el turismo. Pero además de que faltan policías a la noche, muchas veces quedan las veredas muy sucias y tardan en limpiarlas”, aseguró Silvia Siñaris, otra vecina.
El área gastronómica se amplía a los límites de San Martín, Angel Gallardo/Estado de Israel, Córdoba y Juan B. Justo. Una zona que algunos intentan llamar Palermo Queen, mientras otros buscan sostener como Villa Crespo. ¿Hay polémica? No para los expertos en movimientos inmobiliarios. “Para mí –señala Rozados– nunca va a dejar de ser Villa Crespo. El otro fue un nombre que trataron de imponer para vender, pero no funcionó; no es Palermo”.